sábado, 24 de agosto de 2013

El pozo


Reconozco que me gusta escribir, aunque lo haga muy mal. Sin embargo no escribo constantemente. Solo lo hago cuando mi alma ya no soporta y tengo que sacar sentimientos de mí de cualquier forma porque sino se rebalsarían de mi cuerpo y el desenlace no sería bueno.
Para calmarme uso dos técnicas; escribir o recurrir al pozo. Sí, uso un pozo. Y aunque hace dos semanas no sentía necesidad de hacerlo, este miércoles no he resistido y he vuelto. Luego de ahogarme escribí esto.


¿Cuántas veces he bordeado
ese pozo hondo y oscuro
que se lleva mi orgullo,
mi tristeza y mi ansiedad?

 Las aguas fangosas
cubiertas de sangre
Empiezan a llenar el pozo
Hasta saciarlo, hasta saciarme.

 Y en su abismo mis demonios quieren hundirme.
Ahogarme en barro, ácido y sangre.

 Pero un mortal me despierta,
Me hiere y aleja del pozo
¿Quiere salvarme del abismo eternamente
o mostrarme otro más hondo?